octubre 26, 2015

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Bob Jenkins   [El Vendedor]

Como vendedor itinerante, Bob siempre está de viaje. Pero ayer, vio algo que le hizo decidir permanecer en Arkham y perder su tren. Mientras estuvo en la Tienda departamental vendiendo sus mercancías, un hombre de túnica llegó y le compró bastantes cosas, pagando con viejas monedas de oro. Asombrado, Bob se giró hacia el encargado pidiendo una explicación, pero el hombre solo ignoró sus preguntas diciendo simplemente “Sucede algunas veces”.

Ahora, Bob no se irá hasta darse cuenta de dónde proceden esas monedas de oro. Si juega sus bien sus cartas, tal vez este será el “gran golpe”. Tal vez finalmente será capaz de retirarse y comprar el barco al que la ha echado el ojo y pasar el resto de sus días pescando en un paraíso tropical. Por otro lado, tal vez Bob finalmente llegue a ver que no todo lo que brilla es oro.


Arkham Horror _______


Según Bob, el secreto para tener éxito como vendedor es la persistencia. La gente sólo necesita que le digan qué es lo que necesitan. Repetidamente. Recien, Bob ha llegado a estar en posesión de un puñado de inusuales monedas de oro, y Bob espera que la misma persistencia que tan famosamente defiende le ayude a descubrir su origen y propósito. Su subsequente búsqueda le ha enseñado que las monedas son raras y valiosas, pero también que una especie de maldición está unida a ellas. Los coleccionistas se rehusan a tocarlas - pero bob está vendido. El quiere saber más.

"La realidad es sólo una cuestión de negociación."

Eldritch Horror ______




[Carta Historia Personal]
 

Dinero Antiguo Jackpot! Avaricia

A Bob Jenkins le costó dos doláres el obtener sólo una de esas monedas antiguas, pero ahora tenía una. Podía sentirlo, pesado y antiguo, en su mano. Era una extraño tipo de oro, tal vez una aleación, y los simbolos impresos en su superficie no parecían ningun lenguaje o arte que le fuera familiar a Bob.
Bueno, así que era una graciosa moneda vieja. Eso solo significaba que había un mercado aún más grande para ella! Todos los sentidos de Bob le decían que estaba sobre algo grande.

Realmente grande.
Lo había encontrado. Pilas y pilas de monedas de oro fundido, acuñadas por manos no humanas.

Por supuesto, por esta vez, el dinero fué lo último en lo que pensó Bob. 
La anciana depositó una única moneda en su mano y se carcajeó.
"Tomala, entonces. Y que mucha alegría te dé!" Sus manos estaban frías y  pegajosas y las sintió como agua de mar. Bob huyó hacia la noche. 

 

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